La tierra es tan generosa que cientos de paraguayos están dejando la pala y la azada por el pico o la palangana. La yerba mate, la caña de azúcar, el tung y hasta la soja no son prioridades para quienes viven al pie de la famosa y espectacular cordillera del Ybyturuzú.
El oro se apropió de la vida cotidiana de unas 40 familias en forma particular y de unos cien hombres que fueron empleados por una misteriosa mina que funciona desde poco más de una década.





